El “Tinder de los influencers”: una app para unir a creadores con marcas | Un salto en el mundo del marketing en las redes


Los influencers son los famosos de esta época: ofician de referentes, sus voces son escuchadas y son seguidos por grandes audiencias en la enorme pecera de las redes sociales. Buena parte de las marcas los buscan con el objetivo de usarlos para que sus productos conquisten mayores públicos y lleguen a más personas. Como hay una app para todo, de manera reciente, se lanzó WeCollab. Básicamente, es una aplicación de marketing digital que conecta sin ningún costo a los influencers con las firmas. De manera similar a como hacen los usuarios en una app de citas como puede ser Tinder, quienes hacen “match” en este caso son los "creadores de contenido" con las compañías.

La aplicación, que ya está disponible para ser descargada en las tiendas de Google y Apple, brinda un camino para que los influencers puedan monetizar su contenido de manera profesional. En vez de cargar sus fotos como lo harían en una app de citas o su CV en una app para buscar empleo, lo que hacen es subir un video. Las marcas podrán ponerse en contacto y finalmente captarlos luego de ver un reel de un minuto.

Juan Manuel Marfany, CEO y cofundador de WeCollab, explica a Página 12: “Anteriormente encontrar al aliado estratégico en el mundo digital era un proceso más dificultoso. WeCollab busca cambiar esto, a través de una plataforma donde el valor de contenido y el perfil tienen prioridad sobre los números. En base al algoritmo que tenemos y la segmentación, las marcas podrán escoger a sus influencers más allá de los seguidores que tengan. Es una forma de democratizar el acceso a oportunidades de colaboración”. 

El dato interesante es que a la aplicación no le importa cuántos seguidores posee quien se postule, sino la afinidad que tenga con la compañía que necesita a alguien que promocione sus productos. “Hoy en día la tendencia del marketing digital apunta cada vez más a colaborar con micro y nano influencers, quienes a pesar de tener audiencias más pequeñas cuentan con comunidades altamente comprometidas y fieles. Al crear contenido auténtico se potencia el impacto real de las campañas”, dice Marfany.

Como una vidriera de talentos: el usuario carga su reel allí con la esperanza de ser contactado. Y el éxito, eventualmente podría darse, sobre todo en un tiempo en que las decisiones de negocios se toman más por lo que sucede en el universo virtual que en el físico.

Índice
  1. ¿Espejismo o realidad?
  2. La época de oro de las plataformas

¿Espejismo o realidad?

En la actualidad, ser creador de contenido constituye un trabajo de tiempo completo. De hecho, si había un puesto que dominaba las listas de “los empleos del futuro” que se realizaban cinco o diez años atrás, era el de ser influencer. Internet volvió posible el marketing digital, tanto que cada vez más países lo identifican como una actividad de peso. En Argentina, según una investigación realizada por el Centro de Estudios en Tecnología y Sociedad de la Universidad de San Andrés, se registran 36 millones de usuarios de redes sociales que les dedican en promedio 3 horas y 22 minutos por día. Una pileta gigante y repleta de potenciales clientes.

En Estados Unidos, de acuerdo a un artículo difundido por el Wall Street Journal, la industria asociada al marketing digital y las plataformas representa el 7 por ciento del PBI. Los adolescentes, nativos digitales, hallan en este mercado una buena oportunidad para ganar dinero. De acuerdo a un informe de Goldman Sachs difundido en 2023, alrededor de 50 millones de personas ganan dinero como creadores de contenido alrededor del planeta. Una cifra que, de acuerdo a las proyecciones, podría crecer entre un 10 y 20 por ciento anual, rumbo a finales de década.

Sin embargo, hay que ser justos: la enorme mayoría de las personas no llega a ser como Ibai o como Luisito Comunica. De esos 50 millones, apenas 2 millones monetizan sus creaciones como si fuera un trabajo de tiempo completo. Ser un creador de contenido para redes sociales se parece mucho más a una lucha para conseguir ingresos estables que las puertas hacia un mundo de placeres y lujos. Por eso, no alcanza con esforzarse y hacerlo bien: también es necesario una cuota de suerte y talento.

Si bien la creación de contenido no brinda una solución mágica para hacerse rico de la noche a la mañana, puede servir como una opción complementaria para los jóvenes (y no tan jóvenes) en un mercado laboral cada vez más inestable y precarizado.

La época de oro de las plataformas

Nick Srnicek –de manera reciente reconocido como profesor honorario de la UBA– es un escritor y académico canadiense que se hizo popular en el campo intelectual por haber acuñado el concepto Capitalismo de plataformas. Básicamente, el autor explica que la mayoría de las interacciones transcurren en estos espacios de intermediación que unen a usuarios que tienen necesidades con otros usuarios que pueden satisfacerlas.

Así funciona Uber, que junta a alguien que quiere trasladarse con alguien que oferta el viaje. De la misma manera operan otras como Amazon, Mercado Libre, pero también Facebook, LinkedIn, Tinder e Instagram. Hoy el capitalismo es de plataformas porque estas compañías “que están en el medio” se valorizan de una manera muy sencilla. Gestionan datos, la materia prima del siglo XXI. Al igual que el petróleo, la información se extrae y se refina de diferentes maneras. WeCollab, la app que acaba de lanzarse, utiliza la información que puedan aportar los creadores de contenido y las marcas, para poder unirlos.

En este marco, según Srnicek, los negocios dependen cada vez más de las tecnologías de la información, los datos e internet. El modelo hegemónico, por tanto, contempla que las ciudades deben ser “inteligentes”, los trabajadores “flexibles”, los negocios “disruptivos” y los gobiernos “austeros”. “El capitalismo se volcó hacia los datos para mantener el crecimiento económico y la vitalidad. El capitalismo es capitalismo de plataformas”, refiere el referente.

Mientras más numerosos los usuarios, más valiosa se vuelve la plataforma. En concreto, más usuarios atraen a más usuarios: algo similar a cuando un vecino pasa por la panadería de la esquina y observa que hay una larga fila de personas intentando comprar. En el fondo, en el mundo digital la realidad no cambia tanto, solo que el capitalismo se las rebusca para bañar todo de novedad.  

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Joaquin Espinoza

Periodista, con experiencia en prensa digital, redacción web, proyectos transmedia y Marketing Digital.

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